¿Qué ocurre con mi mascota en un proceso de Divorcio?

por | Civil, Divorcios

       Iniciar los trámites de un divorcio supone un gran trastorno emocional, muchas veces muy duro de superar por los miembros de la pareja, y por sus hijos. La separación, ya de por sí dolorosa, puede ser aún peor si hay mascotas, y los dos quieren seguir cuidándola.

         El cariño que se siente por esos animales que conviven con nosotros hace que nuestra mascota sea un miembro más de la familia. Esto conlleva a que se llegue a incluso luchar por quedarse con ella.

         Situación jurídica actual

         Nuestro sistema actual no regula qué hacer en estos casos, cada vez más frecuentes en la sociedad. Es por ello que muchos matrimonios quieren incluir como una clausula más cómo se sufragarán los gastos de la mascota. No solo quieren dejar bien reflejado este aspecto, sino que también se quieren asegurar el tiempo de estancias que van a poder disfrutar en su compañía.

         La mayoría de los Juzgados no admiten estos tipos de acuerdos, ya que se tratan de hechos que quedan fuera del alcance de los efectos del divorcio. Por lo tanto, dicha cláusula habría que quitarla del Convenio Regulador, y por supuesto no aparecerá reflejado en la sentencia de divorcio.

         Otra vía por la que se puede regular tanto la forma en la que se van a sufragar los gastos, como el periodo de estancias que va a disfrutar cada uno de la compañía de su mascota, es un contrato privado. Sin embargo, este documento solo tendrá efectos inter partes, aunque siempre nos proporcionará toda la seguridad jurídica propia de los contratos.

         El futuro legislativo sobre las mascotas

         Cada vez más, por parte de muchos sectores de la sociedad y de algunos partidos políticos, se exige que las mascotas dejen de ser consideradas como bienes muebles (teniendo el mismo trato jurídico que por ejemplo un coche). El afecto a las mascotas, en concreto, y a los animales en general, no puede quedar completamente ignorado por nuestro legislador.

         Ya se ha dado alguna resolución por parte de los tribunales que sí han permitido incluir a las mascotas de la pareja en el acuerdo de divorcio o separación. Esto se trata tan solo de una excepción.

         Consecuencia de la situación jurídica que se da hoy en día, lo mejor es llegar a un acuerdo entre las partes y reflejarlo en un contrato. Evidentemente no tendrá los mismos efectos que si un Juez dictaminase a través de una sentencia firme dicho acuerdo, pero con la vía del contrato privado se consigue tener un mínimo de seguridad, e incluso puede llegar a constituir prueba ante un posible  incumplimiento.

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