¿Cómo y por qué se conceden las estrellas a los hoteles?

por | Mercantil

Seguro que alguna vez ha ido a un hotel que prometía mucho, dada la cantidad de estrellas que, se supone, avalan su calidad, pero al final se ha quedado todo en un mal sueño. En esos momentos, aquel que se ha alojado en un establecimiento que se suponía de cuatro estrellas y se ha encontrado prácticamente lo mismo que se hubiera encontrado en la pensión de su pueblo (y mucho más barato), piensa lo siguiente: «¿Pero quién es el que le ha dado a este tugurio cuatro estrellas si no se merece ni la punta de la primera?».

Muchos clientes de establecimientos hoteleros creen que hay algún tipo de organismo que, después de conceder estas estrellas, revisa minuciosamente cada cierto tiempo que los estándares de calidad se siguen cumpliendo. Pero no es así, por desgracia para todos los amantes del turismo y para aquellos que deben alojarse en estos establecimientos por cuestiones laborales.

La determinación del tipo de alojamiento y de las estrellas que se merece el mismo es una competencia autonómica. Por lo tanto, cada Comunidad tendrá unas reglas distintas. A modo de ejemplo, nos fijaremos en la que mantiene la Comunidad de Madrid, que se encuentra en el Decreto 159/2003, de 10 de julio, de Ordenación de Establecimientos Hoteleros.

El Decreto está dirigido a regular los establecimientos comerciales abiertos al público que ofrecen sus servicios de alojamiento turístico en habitaciones o apartamentos, dentro de la Comunidad de Madrid, de forma temporal, profesional y habitual, a cambio de un precio. Aunque existen ciertos establecimientos que están excluidos del mismo, como los que se arriendan por temporada (a los que se aplica la Ley de arrendamientos urbanos), los albergues y residencias sin fines turísticos, alojamientos con menos de cuatro plazas o aquellos que cuentan ya con normas propias, como es el caso de los campamentos de turismo o de los establecimientos de turismo rural.

Este Decreto divide los distintos tipos de establecimientos en varias categorías, según sus características. Así, considera hotel a aquel que ocupa un edificio completo o una parte independiente del mismo, manteniendo entradas, ascensores y escaleras exclusivas. Un Hotel-Apartamento sería el que, además, contiene dentro de cada habitación un lugar donde se puedan conservar, preparar y consumir alimentos. Estos establecimientos pueden tener entre una y cinco estrellas, aunque se puede conceder por parte de la Dirección General de Turismo de Madrid el calificativo de «Lujo» si se cumplen unas características especiales.

En la Comunidad de Madrid, una pensión es aquel alojamiento que carece de los requisitos que se solicitan a los hoteles, mientras que los hostales cumplen los requisitos de las pensiones pero, además, tienen un mínimo de diez habitaciones y veinte  plazas. Tanto las pensiones como los hostales pueden tener entre una y tres estrellas. Finalmente, las Casas de Huéspedes son aquellos establecimientos que carecen del nivel necesario para la obtención de estrellas.

En este caso, las reglas legales se corresponden más o menos con las ideas que tienen los consumidores con respecto a cada tipo de establecimiento. Pero no ocurre lo mismo con las estrellas, como veremos a continuación.

La mayoría de clientes creen que las estrellas valoran la calidad del servicio, del equipamiento, de la atención, etc. Es decir, que determinan realmente si un establecimiento ofrece una experiencia por la que merece la pena pagar algo más. Pero la verdad es que la concesión de las estrellas tiene que ver con cuestiones bastante distintas. Además, todo el mundo sabe que la apreciación de la calidad por parte del consumidor es algo bastante subjetivo.

La mayoría de requisitos tienen que ver con el tamaño de las habitaciones y de los baños, así como la existencia de ciertos servicios. Respecto a estos últimos,  a modo de ejemplo, el Decreto obliga a los hoteles a mantener como mínimo y entre otros, los siguientes requisitos para ser considerados de 5 estrellas: climatización o aire acondicionado con mando graduable en todas sus dependencias; calefacción en todas sus dependencias; agua caliente; teléfono en dormitorio y cuarto de baño; garaje cubierto para un 30% de las habitaciones; bar; servicios sanitarios generales; baños dotados de bañera, ducha, lavabo e inodoro independizado del resto de elementos; caja fuerte; almacén de equipaje; servicio 24 horas de Room Service.

Es decir, la mayoría de requisitos son de tipo técnico. Pero, además, la calificación se otorga cuando se solicita por el dueño del establecimiento, inscribiéndose en el Registro de Empresas y Entidades Turísticas. Y ya no se volverá a revisar a no ser que el dueño lo solicite (ya sea para intentar conseguir más estrellas o, por el contrario, para que les quiten alguna). Por lo que no es extraño que un hotel de cuatro estrellas haya dejado de serlo en el imaginario del consumidor medio, mal que le pese al cliente.

Si tienes cualquier duda legal, puedes hacérnosla llegar totalmente sin compromiso, contactando directamente con nosotros en el 91 049 04 27, mediante email info@ferrerosagasta.com o inclusive de forma física solicitando Cita Previa en nuestro despacho situado en Madrid, Calle Hernani, Número 8, Primera Planta.

En Ferrero Sagasta Abogados hacemos fácil, lo más difícil.